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jueves, 11 de junio de 2015

Estudiando a Todo Ritmo


Sol Macchi nació el 7 de julio de 1998, empezó a bailar a la edad de cuatro años, aproximadamente, en una pequeña academia de Yerba Buena donde practicaba danza árabe, clásica y española. En el año 2010 Sol sufrió una riña al corazón por lo cual tuvo que dejar el baile para no esforzarse demasiado. Tras una operación de corazón en el 2011, en el año 2012 comenzó a hacer coreografías con otras bailarinas. 
-¿Has estado en diferentes coreografías?
-Sí, en 2012 he estado en una que se llamó Juegos del Miedo; en 2013, Egipcias y Cena de Vampiros; 2014 estuve en Cacería de Vampiros (es así como las continuación de Cena de Vampiro), Zona Zero y New Girls.
-¿En que lugares han ganado sus coreografías?
-En el 2013 ganamos un concurso en el Shopping Viejo, el premio era un viaje a Carlos Paz, y en otra ocasión también en el mismo lugar ganamos una orden de compras.
-En la Semana del Colegio San Javier, ¿se va a presentar su grupo?
-Sí, bailaremos este año acá, estamos ensayando desde el año pasado. Se tiene que preparar siempre con mucho tiempo de anticipación.
-¿Tus compañeras son todas de diferentes colegios?
-Sí, son todas de diferentes colegios.
-¿Sos la más chica en tu grupo?
-Este año no, creo que soy una de las mayores. Pero en anteriores años sí era una de las más chicas.
-¿Bailan también en la semana de otros colegios?
-Sí, en la de todos los colegios que lleguemos a presentarnos.
-¿Tu familia hace algo en relación al baile?
-Mi mamá cuando era chica bailaba, me parece que salí de ese lado. Y mis primas también. Siempre de chica decía que quería bailar y demás, entonces mi mamá me llevó a una academia y ahí comencé.
-¿Tenés algún artista que admires?
Kaylinn Harris, es una bailarina muy buena de hip-hop.


martes, 2 de junio de 2015

Entre escuelas y teatros





Diana Almada, alias "Pupy", es una de las queridas preceptoras del colegio San Javier. Nació en Tucumán, aunque más tarde vivió en Mar del Plata y en Termas de Río Hondo. Se casó joven y actualmente tiene dos hijos; "mi familia es mi gran sostén" afirma, además, agrega que su madre le dio mucho apoyo cuando decidió dedicar su vida al teatro.
-¿Tuvo clases de teatro alguna vez?
-Donde yo vivía iba una profesora de otra provincia, era de Santiago y era muy incumplida, entonces tenías esporádicamente, y a mí me encantaba, entonces padecía.
-¿Hace cuánto se recibió?
-Yo me recibí en la facultad de arte, soy de la primera promoción, cuando se creó la carrera acá en Tucumán, me recibí hace treinta y un años.
-¿Cuándo empezó con las clases?
-Mi primera experiencia como profesora fue en el colegio Salvador, hace veintiséis años, y después en otros colegios y talleres particulares. Acá hago suplencia de la profesora de teatro.
-¿Tiene su propia escuela?
-Yo le llamo talleres, no escuela, hace mucho que lo tengo, empecé en el colegio San Juan, por la tarde me permitían tener talleres abiertos, no sólo para la escuela. Después pasé a Malegría, que es un bar que funciona de miércoles a domingos y yo tengo los talleres lunes y martes. Actualmente tengo sesenta y un alumnos: dieciocho a dieciséis niños y tres grupos de adolescentes. Sesenta y uno entre jóvenes de ocho a diecinueve años.
-¿Cómo son sus métodos de enseñanza?
-Con lo más chicos tenemos mucha expresión corporal, juego teatral, con elementos, con música, con utilería y después siempre preparamos una obrita, más sencilla, no estudian un libreto sino que hacen una aproximación a la historia con lo que va saliendo en el transcurso de las clases. Y con los más grandes tenemos toda una preparación que acabamos de terminar; marzo, abril y primera mitad de mayo es el entrenamiento actoral, donde hacemos distintas escenas técnicas, con diferentes personajes, y después empezamos a probalos para determinadas obras. Ahora cada uno tiene su obra y estamos en lo que ellos llaman el "casting".
-¿Además de enseñar es actriz?
-La carrera tiene tres títulos: interprete dramático, es decir actric o actor, profesor o profesora de juegos teatrales, y la licenciatura; yo tengo los dos primeros títulos, soy intérprete y profesor. La licenciatura ya no lo hice por cuestión de tiempo, ya me había casado, ya tenía hijos y ya enseñaba teatro. Nunca digo nunca, a lo mejor algún día lo hago. De intérprete actriz, hice algunas cosas también [...] Participaba de un grupo independiente en un teatro, en el Galón, que ya no existe, hice obras para grandes y para chicos.

El baile es una forma de poesía

Una de las muchas profesoras de Lengua y Literatura está bien relacionada con la expresión escrita. Ludmila Rogala Salazar ganó hace un año un premio en la categoría de Poesía y, además de su pasión por la escritura en versos, se dedica a practicar danza clásica.
-¡Hace cuánto escribe?

-Desde que estaba en el secundario, a los dieciséis, diecisiete más o menos, tenía mi diario y me gustaba mucho escribir.
-¿Cómo empezó?, ¿qué la incitó a escribir poesía?
-Las ganas de contar cosas que pasaban o me sentían, aunque no mostraba las cosas que escribían porque me daba vergüenza, pero después empecé a usar seudónimos y los repartía; podía ver si se entendía y a la gente le gustaba.
-¿Tuvo miedo de que le robaran sus ideas?
-No, porque en la poesía es muy difícil robarte un verso o una idea de un poema. Podés tomar una idea o una palabra pero no es lo mismo, la musicalidad.

-¿Qué géneros escribe?

Son de los suelos, el amor, la soledad, de las cosas cotidianas o inexplicables que nos desconciertan. La última que escribí fue sobre las inundaciones, porque mi familia estaba inundada en el sur y necesitaba escribir eso; desahogarme, expresar mi angustia.
-¿Hay otros artistas entre su familia?
-No escriben, pero los varones son músicos, cantantes, de folclore, otros de Santiago más tropical y movida.
-¿Nunca escribió una canción para ellos?
-No, pero dijeron que iban a hacer una canción de mis poemas.
-¿Tiene algún héroe, ídolo de la poesía?
-Sí, Juan Gelman, Mario Benedetti, Pablo Neruda, Alejandro Pizarnik.
-¿Nunca se le ocurrió publicar algo?
-Sí, estoy armando, preparando una analogía de poesía [...] Imagino publicarlo dentro de vario años [...] No tengo editoriales en mente, tengo que buscar, me tienen que aceptar, no sé bien cómo es el tema; algunas veces te pagan, otras veces vos tenés que pagar.
-Se podría decir que está rodeada por el arte...
-Todo lo que sea arte me fascina, la letra, la literatura, la danza, la música, la poesía, toda forma parte de mi vida, de lo diario, todos los días trato de escuchar al menos una canción, de leer, de escribir, aunque sea la noche, antes de dormir.

-¿Escribe todos los días?

-No escribo todos los días, sino cuando me suceden cosas, que me conmueven, que me llegan al corazón y uno no lo puede explicar, me desconcierta, me sorprenden.
-¿Sobre la danza?
-¡Es mi vida!, es prácticamente mi vida, está incorporada a mí, desde los ocho años hago danza, dejé seis años, cuando iba a la universidad porque no tenía tiempo pero luego retomé. Es como una necesidad, como mi aire, no podría no hacer, no bailar, no hacer danza; la danza me protege [...] Cuando yo no baile voy a poner mi estudio, [...] ahora sigo en clase y en fin de año hacemos una función[...] Hacía danza contemporánea y clásica pero decidí perfeccionarme en la clásica; requiere mucho estudio, disciplina, entrenamiento, y esfuerzo[...] Yo digo que hacer danza es como hacer poesía en movimiento, con el cuerpo, con la música.